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Hay un hombre nuevo en la ciudad



El viaje en avión fue más rápido de lo esperado. No hubo ningún problema técnico ni turbulencias bruscas que me permitieran hacerme el héroe. De hecho, la azafata no me propuso sexo en el lavabo en ningún momento, no me guiño un ojo y ni siquiera me pidió el número de teléfono.
Estoy pensando muy seriamente en efectuar una queja a la compañía aérea por destrozar las fantasías de un hombre sensible que quizás a visto demasiadas películas para adultos.

A la llegada no hubo comité de bienvenida ni banda municipal haciendo un desfile. Tampoco vi al alcalde por ninguna parte.
¿Es que nadie les ha avisado de que venia?
Las maletas no se perdieron y llegaron pronto a mis manos.
Fuera del aeropuerto un montón de taxis estaban libres y a mi disposición, así que llegue a mi nueva casa en poco más de una hora una vez tomamos tierra (no hice ningún beso en el suelo como el Papa y mucho menos con lengua).

Mi nuevo hogar en Mallorca es una pequeña residencia con capacidad para unas 25 personas y un par de cabras. Pero en verdad solo había un pequeño grupo de jóvenes italianos y la dueña de la casa que se llama María (como todas las demás mujeres con ese mismo nombre). Los italianos (tres chicos y dos chicas) se marchan dentro de una semana así que tendré toda la casa para mi solo (de cabras no vi ninguna), y la señora María se confunde pronto con el mobiliario.

La dueña es atenta pero fisgona, si yo fuera una tumba egipcia ya estaría profanada y saqueada, ha cruzado la linea roja en un par de ocasiones pero la muy inconsciente no se ha dado ni cuenta. Me cae bien, parece buena gente aunque un poco aburrida de la vida, esto de recibir a gente nueva tan a menudo parece muy cansado por la desgana que tenia al mostrarme mi habitación (a bostezado y todo).

Parece que no le ha gustado mi sentido del humor porque cuando me ha dicho que no quería que llevara chicas a la habitación y yo le he respondido que eso seria un problema, ya que yo era actor porno y a veces me gusta llevarme el trabajo a casa, me ha mirado con cara de monja comiendo un limón en mal estado.
Luego a mirado todo el rato la hora como diciendo "a ver cuanto tiempo me hace perder este imbécil".

Más tarde he comprobado que no era una cosa personal, trata a todo el mundo con la misma indiferencia, como a distancia, y no le importa disimular que no le interesa lo que le dicen. Es arisca y sin don de gentes pero no sé porque me parece una mujer entrañable.

Palma de Mallorca es una ciudad muy hospitalaria, se ven muchos extranjeros incluso ahora que estamos en temporada baja (yo siempre veo uno cuando me miro en el espejo).
Si el viaje ha sido rápido y ligero luego me he cansado bastante recorriendo un poco la isla en compañía de los italianos. Son bastante cordiales y hemos conectado enseguida, lastima que se vayan tan pronto porque son buena compañía. Están comprando tanta sobrasada que creo que los van a detener por contrabando o por glotones.

El clima es mediterráneo, las calles son parecidas a las de Barcelona y puedo hablar en catalán con muchos nativos por lo que no tengo ninguna sensación de lejanía con Cataluña.
Además tienen los canales catalanes en la televisión por lo que internet ya no es tan imprescindible para seguir las noticias de mi motherland.

Me despido por hoy para no alargarme y porque todo ha sido bastante insulso de contar (nada aventurero ni especialmente peculiar).

Por favor si usted no sabe lo que significa "ensaimada" o "sobrasada" no lo busque en el Google o en la Wikipedia. Hay algunas cosas que es mejor no saberlas.
Esta historia está basada en hechos reales, los nombres de los personajes y lugares han sido cambiados por motivos de seguridad, luego hemos vuelto a poner los nombres de antes porque el cambio era absurdo (una tontería). Si usted conoce a alguna persona que se llame Ignacio salúdale de nuestra parte.

(continuará....)


(Nota 2019)
Este es un relato viejuno de cuando termine el instituto.
Lo rescato porque, sinceramente, lo he encontrado ameno y ágil, cosa rara en mi, pues tengo tendencia a espesar la prosa con sinónimos y descripciones pretenciosas y pedantes.
Eso sí, la historia es chorra como siempre.